Eskerrik asko Leioaztarrak

Me dicen que una página de Facebook que aglutina a más de 5.000 leioaztarras o personas con alguna vinculo con Leioa se está haciendo eco de algunas de las entradas de este blog. No puedo dejar de agradecerles el detalle.

Saber que las reflexiones, opiniones y emociones que me da por poner negro sobre blanco tienen un eco mayor que la humilde llegada que este blog pudiera tener me exige un plus de responsabilidad a la hora de reflejarlas con el mayor de los respetos a quienes puedan tener interés en leerlas. Procuraré, en tal sentido, seguir contando la verdad tal cual yo la veo, pienso, percibo, entiendo y vivo, pero muy consciente de que habrá otras ópticas tan validas como la mía.

Edozein kasutan, mila esker nire gogoetak irakurtzen aritu zareten guztioi eta hemendik aurrera ere interesatuak izan zaitezen opa deutsuet. Bihotzez!

Dominicas, realidad y embuste (VI)

Esta semana hemos conocido una aproximación muy real del proyecto que los dueños de los suelos donde se ubican el convento y sus anejos prevén desarrollar. Conforme a lo que se ha publicado, se trata de una actuación que trata de poner de relieve el valor arquitectónico del edificio, anexar un moderno cuerpo que busca un contraste muy visual a modo de dialogo entre estilos de épocas diferentes (siglo XX y XXI) y, al tiempo, logra un encaje respetuoso con el medioambiente con una integración de todo ello en el entorno paisajístico y natural de la zona. A mi me gusta y mucho.

Además, el proyecto se completa con la cesión al dominio público municipal de los más de 5.000 metros cuadrados de masa boscosa ( robledal, a más señas) que se encuentran en el lado suroeste de la ladera donde se encuentra el convento. O sea, que la zona de mayor valor paisajístico y natural existente en el entorno pasaría de las actuales manos privadas (los propietarios del convento) al dominio y uso publico municipal, o sea a mano de todos los y las leioaztarras.

Pero esta cesión de suelos al dominio publico municipal podría ser incluso aun mayor, dado que la promotora ofrece ampliarla otros 10.000 metros cuadrados, hasta totalizar 15.000 metros cuadrados, para crear un sistema local de espacios libres verdes (esto es, un parque natural de hectárea y media), al tiempo que renuncia a más de 11.000 metros cuadrados de edificabilidad. Lo hace en gesto añadido para tender una mano a una asociación creada al efecto y que pretende seguir torpedeando, ahora judicialmente, el proyecto, tras haber sido desestimados sus pretensiones tanto por el Ararteko como por la Comisión de Ordenación Territorial del Pais Vasco (COTPV), que ha avalado el mismo tanto desde el punto de vista de ordenación del Territorio como desde una óptica mediomabiental.

Oposición basada en una mentira

La tal asociación, SOS Kurkudi, jaleada y asistida fundamentalmente por EH Bildu, lleva más de dos años oponiéndose al proyecto. Lo ha hecho incluso antes de saber el contenido real del mismo. Es más, viene haciéndolo sobre la base de una “realidad” paralela sustentada en previsiones engañosas que nada tienen que ver con la verdad y en juicios de valor espurios que han tratado de confundir la voluntad de gentes de buena fe. Han divulgado pretendidas imágenes de lo que iba a ser, a buen seguro, un proyecto espantoso que colmataba la ladera de edificaciones sustituyendo el verde actual por cemento, hormigón y asfalto. Todo mentira, como se ha podido comprobar.

Además, como profetas del infortunio más catastrófico, alertaban sobre un futuro lleno de casas que engullían las praderas del entorno y nuevos viales que el proyecto de gimnasio habría de traer consigo como conditio sine quae non. Llegaron a editar un video que decía, señalando las actuales VPO de Leioandi y la avenida Elexalde, que no querían un Leioa así. Pues que se lo digan a los vecinos y vecinas que allí viven. A lo que se ve, avisados de la magnitud del despropósito, lo retiraron de la misma (no sin antes dejar rastro del mismo). Fue el colmo de la desfachatez.

Han tenido que pasar más de dos años pero las cartas han quedado a la vista. Y las malas artes de trileros del juego ventajista también. Pero los que peinamos canas no esperamos que quien ha hecho trampas y ha sido pillado recoja su baraja y abandone la partida. Inasequible al desaliento, convertirá su envido en órdago. Al tiempo.

Urbanismo del bueno: herrigintza

Ya he comentado en anteriores entradas que Leioa ha iniciado el proceso de aprobación de su nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Un proceso que, distribuido en varias fases consecutivas, va a durar años hasta culminar en su aprobación definitiva. Y ello porque es un proceso tremendamente garantista con todos los agentes que pueden intervenir en el, con las personas interesadas y con la sociedad en general.

El urbanismo es de por sí una materia árida. Las más de las veces muy técnica, puede parecer que solo es apta para profesionales del ramo: arquitectos, abogados urbanistas, especialistas en derecho administrativo… Y además tiene mala prensa. Cierto es que ha habido muchas malas praxis y experiencias censurables ampliamente conocidas por la opinión pública. Pero lo cierto es que, las más de las veces, el urbanismo es un asunto del que se suele opinar con amplia superficialidad, sin demasiado conocimiento de causa y, muchas veces, con patrones y prejuicios predeterminados.

Aunque las más de esas veces el ser humano de a pie de calle oiga hablar de urbanismo para mal, lo cierto es que hay, también, un muy buen urbanismo, urbanismo del mejor. El que se erige como herramienta que hace crecer, progresar y aumentar la calidad de pueblos y ciudades. Y, por supuesto, que mejora la vida de las personas que en ellas habitan.

En Leioa se ha hecho buen urbanismo

Leioa tiene buenos ejemplos de ello. Las diferentes zonas por las que se ha extendido la malla urbana del municipio han respondido a un objetivo loable, más alla del de poder dotar de suelos destinados a promover viviendas o actividades económicas y empleo a personas que desean hacer de Leioa su centro vital o apuesta de vida. Los desarrollos urbanos de Leioa han buscado unir zonas desperdigadas y barrios inconexos, conectarlos con nuevos viales, aportar nuevas zonas verdes y parques de titularidad publica, o poner a disposición de la gente adicionales equipamientos públicos (culturales, sociales, deportivos, educativos, asistenciales…).

Pero para muestra un botón. Quizá el mejor ejemplo de esto que trato de comentar sea la zona de Pinosolo. El actual planeamiento urbanístico, aprobado a caballo entre 1999 y 2001, permitió que Leioa creciera en un área hasta entonces catalogada como no urbanizable y que se extendía, entonces, por los suelos que ahora acogen la actual calle de Lekueder, la zona alta de la calle Aldapabarrena, y toda la extensión de Pinosolo y Torresolo.

Hoy podemos disfrutar de lo que esta regulación urbanística trajo de bueno. Por una parte, unió y cohesionó el centro urbano desde Estartetxe hasta la zona baja del barrio de Basaez, en Artaza, con un nuevo vial y un paseo peatonal: Lekueder. Además, consiguió para Leioa la cesión gratuita por parte de los promotores del área de las fincas de Pinosolo y Torresolo, donde hoy se ubican el bosque y parque de Pinosolo, así como las instalaciones deportivas exteriores de Torresolo. Y, junto con ello, Leioa también obtuvo de manera gratuita la propiedad del baserri situado en el parque (para poder rehabilitarlo y poder destinarlo a algún tipo de equipamiento) y los suelos donde se va a construir el nuevo polideportivo. Todo ello fue la contraprestación que los promotores de viviendas tuvieron que aportar al municipio a cambio del derecho a construir las viviendas que hoy acogen a los y las leioaztarras que las habitan. En el mismo viaje, el ayuntamiento logró, además, que los promotores hicieran más VPO que las que la ley exigía para ese suelo y a costa de promover menos vivienda libre. Huelga decir que, adicionalmente, los promotores de vivienda actuante tuvieron que ceder al consistorio el 15% del aprovechamiento lucrativo edificatorio existente que por ley venía establecido.

Urbanismo del bueno, el mejor sinónimo de, como se dice en euskara, herrigintza.

Otro tipo de urbanismo

Por las mismas fechas, en Barakaldo (entonces gobernado por el Partido Socialista), su ayuntamiento también quiso hacerse con una finca (Munoa) para convertirla en parque urbano. Casualmente, la finca en cuestión tenía una extensión análoga a la de Pinosolo, incluso aquella era algo más pequeña. Sin embargo, allí la operación tuvo un resultado bien distinto. La técnica utilizada para hacerse con los suelos fue la expropiación pública por parte del Ayuntamiento y la indemnización a sus propietarios. El coste que tuvo que asumir Barakaldo y, por consiguiente, sus vecinos y vecinas dado que se pagó con el presupuesto municipal fue de 20 millones de euros.

Leioa dibuja su futuro (y II)

Quien haya leído la anterior entrada de este blog tendrá pocas dudas, más bien ninguna, de que a mí me gusta Leioa. Me gusta mucho. Sé que no es el pueblo más bonito del mundo. Sin ir muy lejos, en nuestro propio entorno los hay más vistosos y espectaculares. Pero creo que es una localidad que ofrece hoy una gran calidad de vida, tanto por el valor añadido que aporta por sí mima como por su excelente ubicación en Bizkaia, en general, y en el área del Bilbao metropolitano, en particular. Y creo además que, sobre todo, año tras año y década tras década, ha ido a mejor. Su evolución ha sido tremendamente positiva.

Uno ya tiene unos años. Conocí el Leioa de los años setenta y crecí en él. Hay quien dice que la verdadera patria de una persona es su infancia. Yo no participo de esa idea pero, no cabe duda, la edad en la que eres niño o niña, si ha sido una etapa feliz, tiene una atracción difícil de superar. Y en esa atracción, en esa nostalgia con sonrisa, es lógico identificar los buenos recuerdos de juegos y amigos de siempre, de familia nuclear, de días y noches sin los compromisos, responsabilidades y ataduras propias de la vida adulta, con los paisajes y parajes en los que transcurrieron aquellos años felices.

Un Leioa idealizado

La foto recoge aquel Leioa de los años setenta. La recuerdo como si fuera ayer. Creo que cada día la tengo más presente y le guardo un mayor cariño. Directamente proporcional a mis vivencias y recuerdos de la infancia. Porque, a buen seguro, lo que realmente recuerdo con añoranza y enorme gratificación es mi infancia. Pero ello no me lleva a preferir aquel Leioa al actual. Ni de lejos.

No estoy de acuerdo con aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni vivo con el síndrome de Peter Pan. Han pasado casi 45 años desde esta foto y hoy Leioa es una localidad propia del tiempo en el que vivimos. Un municipio que se ha sabido adaptar a un mundo cambiante y afrontar los retos que nuestra sociedad moderna demanda. Y que, desde el punto de vista de ordenación territorial y urbana, ha encarado, las más de las veces acertadamente, los problemas derivados de los 40 años de urbanismo franquista precedente (caótico, desordenado y descompensado).

Viví en un Leioa de campas sin fin (todas privadas, eso sí) pero cero equipamientos públicos y servicios para la comunidad. En un Leioa cuyo centro urbano entorno a Elexalde, hoy lo enmarcamos en una postal de tonos sepias, pero encuadra un grupo de casas antiguas y, algunas, desvencijadas. Aquel Leioa no tenía apenas calles, plazas, ni parques, ni mucho menos espacios o centros deportivos, sociales, culturales, etc. Disfruté todo lo posible y más de txiki con mi familia y la cuadrillla de amigos y amigas en Leioa, pero ello no me lleva a idealizar el lugar repleto de carencias. Aquel Leioa no era mejor, ni de lejos. Aunque a día de hoy siga guardando con cariño las fotos de entonces y rememorando las imágenes que en ellas reflejan. Lo uno no quita lo otro.

El Leioa de los próximos 25 años

Ahora toca definir el Leioa de la próxima generación. El Leioa que se va conformar desde hoy hasta 2050. ,Y que gran parte de los y las leioaztarras de hoy, vamos a conocerlo, vivirlo y disfrutarlo. Por eso hay que hacerlo con los pies en el presente.

Desde el Ayuntamiento se ha puesto en marcha el proceso de aprobación de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Un devenir que articulado en tres aprobaciones sucesivas (inicial, provisional y definitiva), con sus respectivas fases de exposición al público y posibilidad de presentación de alegaciones, así como las etapas previas de Diagnóstico, Avance y Criterios y Objetivos, se alargará no menos de 5 años en el tiempo. Tiempo que debería ponerse a disposición de pensar y acordar entre sensibilidades distintas, ojalá complementarias, el mejor Leioa posible. Para que se haga realidad a lo largo de los próximos veinte años.

Creo que Leioa tiene delante un trabajo muy ilusionante. Decidir qué quiere ser a medio plazo y cómo quiere hacerlo. Y eso requiere de un ejercicio de reflexión, responsabilidad y honestidad sin parangón. Me va a gustar verlo. E, incluso, dar mi opinión, a través, ¿por qué no?, también de este blog.

A modo de adelanto, y en formato de píldora, ya digo que creo que Leioa tiene por delante un crecimiento adicional muy limitado. Pienso que solo y únicamente ha de crecer cuando, mediante ello, consiga resolver problemas estructurales, esto es cuando el crecimiento sea la solución a dificultades de necesaria superación: integrar y cohesionar zonas aisladas, sustituir viviendas existentes que carecen de estándares de calidad homologables , renovar el parque habitacional de cara a nueva generación de leioaztarras que quieren emanciparse, recuperar suelos contaminados y poco más. Y lo ha de hacer con orden y justa dimensión. A partir de ello, Leioa debe seguir buscando, y logrando, un adecuado equilibrio entre, por un lado, el suelo urbano/urbanizable y, por otro, los espacios y zonas verdes así como el suelo no urbanizable que a día de hoy suman el 56% del suelo total de Leioa (8,36 kilometros cuadrados). Leioa es verde y ha de seguir siéndolo. Pero también en esto se ha ser sensato y consciente de cómo se puede garantizar mejor la sostenibilidad de los entornos verdes antropizados (parques y jardines), zonas rurales y espacios naturales.

Arranca un tiempo de reflexión, de propuestas, de trabajo y , ojalá, de acuerdos y de acierto.

Leioa dibuja su futuro (I)

Leo en la prensa que el ayuntamiento de Leioa se ha propuesto renovar el planeamiento municipal concretamente, su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). No es asunto baladí. El PGOU es el instrumento normativo que define el modelo urbano del municipio. En tal sentido, establece las zonas por las que el municipio va a crecer urbanísticamente (o no) y, en caso de hacerlo, de qué manera va a expandirse, por lo que determina qué usos van a tener los suelos y sus intensidades.

Sin ánimo de ser exhaustivo, y mucho menos irnos a los albores de la historia, podemos decir que en los últimos ciento veinticinco años Leioa ha conocido tres etapas de desarrollo urbano.

Primera etapa

La primera es la que va desde los años de la industrialización y llega hasta la época del franquismo. En esta primera etapa, la localidad mantiene una condición eminentemente rural y campesina, si bien ya se produce un desarrollo más urbano en el entorno de Lamiako merced a la aparición del ferrocarril (la línea Bilbao-Areeta) y las fábricas, junto con las casas para sus trabajadores y familias, que se ubicaron en la zona.

Etapa segunda

La segunda abarca los 40 años largos de dictadura franquista que van desde el final de la guerra civil en Euskadi hasta las primeras elecciones municipales de 1979. Fueron cuatro décadas absolutamente desastrosas para la configuración urbanística de Leioa, sobre todo las dos ultimas (1957-1979). Leioa creció sin ningún tipo de orden, ni control, lo que dio como resultado un municipio completamente desordenado, con núcleos de población aislados e inconexos entre sí y carente de las mas mínimas infraestructuras comunitarias, zonas de esparcimiento y equipamiento públicos. En número de habitantes pasó de tener unos 5.000 residentes a rozar los 22.000. Esto es, multiplicó su población por más de cuatro pero no se creó ningún parque, plaza, ni equipamiento de tipo cultural, deportivo o docente. De hecho, los ultimas escuelas, las conocidas como “de barriada”, fueron las propuestas en la etapa anterior bien por la Diputación provincial de Bizkaia gobernada por primera vez por dirigentes nacionalistas (PNV) en 1917 o en tiempos de la República (1931-1936). Y lo mismo cabe decir del resto de elementos que deberían acompañar a un desarrollo urbano. Las calles, plazas y parques de entonces eran las mismas que las de los años precedentes. El pueblo era una mezcla de viviendas sin urbanizar y rodeadas de campas, eso sí, pero de propiedad privada.

Tercera etapa

La tercera, y hasta ahora última etapa, se extiende a lo largo de estos últimos 40 años, los que se corresponden con la restauración democrática (1978-1979) hasta hoy en día. Y en todos estos años han sido dos las normativas que sucesivamente han regulado el urbanismo leioaztarra. Primero lo fueron las Normas Subsidiarias, desde los años ochenta hasta 1999 y, después, el PGOU desde ese mismo año hasta la actualidad. Ambas herramientas normativas han tratado de corregir, en la medida de las posibilidades, y solucionar buena parte de los problemas generados por el urbanismo caótico e incontrolado del franquismo, al tiempo que han tratado de afrontar nuevos problemas propios de tiempos modernos.

Así, el crecimiento urbano que ha tenido Leioa en esta última etapa ha pretendido, de un lado, unir y cohesionar muchos y variados núcleos de población, barrios y zonas desperdigadas, aisladas e inconexas entre sí, creando los desarrollos urbanos que lo posibiliten mediante un mallado coherente. De otro, Leioa ha tratado (y conseguido en gran parte) dotarse de infraestructuras, equipamientos y áreas de esparcimiento ciudadano en forma de calles, plazas, centros educativos, culturales, sociales y deportivos, así como parques y zonas verdes para mejor disfrute de la vida de los y las leioaztarras. Y, finalmente, Leioa ha buscado poder aportar a sus habitantes una oferta (por definición nunca suficiente) de vivienda protegida (VPO y tasada) así como suelos de vocación económica para la creación de empresas y empleo, para lograr así que la juventud leioaztarra pudiera radicar sus proyectos vitales en el propio municipio.

Y llegamos a hoy en día

Como consecuencia de todo lo anteriormente expuesto, hoy Leioa alberga cerca de 32.000 habitantes, un dato que contrasta con la sensación que podamos tener con respecto del crecimiento urbano experimentado. Y es que, mientras que en los 40 años largos que van de 1937 a 1980 Leioa aumentó su población en 17.000 almas, multiplicando la población por 4, en los siguientes 42 años (1980-2022) Leioa ha aumentado su población en cerca de 10.000 personas, lo que supone multiplicarla por 1,45. En los años regidos por las Normas Subsidiarias (hasta 1999) el crecimiento fue de algo más de 5.000 habitantes y en los que el PGOU ha estado vigente (desde entonces hasta la actualidad) el aumento ha sido de 4.000 pasados. La razón de esta sensación es que los años de crecimiento urbano democrático han venido acompañados de espacios destinados al uso y disfrute por lo que ha conllevado un uso de suelo mayor que el propio del franquismo, ya que entonces se concentraba en construir solo viviendas sin aportaciones complementarias adicionales.

El Leioa de hoy, está claro, no es ni el de 1937, ni el de 1979. Es, a mi juicio, infinitamente mejor. Sin duda, como todo en la vida, mejorable. Pero es un municipio que, en toda Euskadi y durante años, viene siendo referente en promoción de vivienda protegida (prácticamente una de cada dos que se han construido desde 1999 lo es) y en número y calidad de zonas verdes de dominio publico puesta a disposición de su población (Leioa supera ampliamente el exigente estandar europeo de zonas verdes por habitante y alcanza los 800.000 metros cuadrados). Sin duda estas, junto con otras (ubicación, conectividad, servicios públicos y privados, cercanía a localidades significativas) son algunas de las razones por las que en los rankings de municipios de Bizkaia, Leioa siempre ha venido ocupando las primeras posiciones en las preferencias de las personas a la hora de decidir su lugar de residencia y fijar su proyecto de vida.