Bulevar de Lamiako, una apuesta redoblada (III)

Sigo con el tema que me lleva ocupado unas cuantas entradas. Porque Lamiako y la Txopera dan para más de una entrada en el blog. Es una actuación que, me consta, se ha estudiado en escuelas donde se imparten Masters de urbanismo. Y me asombra y, por qué no decirlo, me preocupa que no se dé valor a lo que lo tiene. Y mucho.

Ya he dejado clara mi opinión sobre lo esencial que ha sido la actuación del Ayuntamiento en el devenir del PERRI. En la concepción de su idea, en su impulso, en su perseverancia, en su negativa a rendirse cuando todo le era adverso (crisis económica, inmobiliaria y financiera), en su equidad (destino integro del 15 % del aprovechamiento: 2,4 millones de euros a los barrios) y en su total acierto. Pero, sinceramente, el acierto me parece que ha sido aún mayor. Y consiste en no conformarse con lo que el PERRI suponía y querer complementar esta actuación con otra que la hace aún mejor de lo que ya era.

Zona de actuación del Bulevar de Lamiako.

Un Bulevar peatonal para Lamiako

La actuación del PERRI, aún siendo muy completa, dejaba sin solucionar (a buen seguro no todo sería posible de golpe en una sola actuación) el hecho de que tres fábricas antiguas (EARLE, LAN y ALESA) continuaran estando, sin apenas actividad y con un futuro muy complicado, entremezcladas con la zona urbana residencial del barrio.

Por eso, la actuación del BULEVAR de Lamiako es inmejorable. Porque una vez más el urbanismo del bueno, sí del mejor, impulsado por el ayuntamiento ha conseguido posibilitar que tres fábricas sin viabilidad económica y destinadas al cierre inexorable lo pudieran hacer en las mejores condiciones posibles para sus dueños, trabajadores, proveedores y deudores. De modo que, tras la debida descontaminación de los suelos (actuación que por lo que ha anunciado el ayuntamiento la empresa promotora va a desarrollar este mismo año 2023), puedan contribuir decididamente a la rehabiltación de Lamiako.

¿Cómo? Pues destinándolos a una operación urbana de nota: la creación de un hermoso bulevar peatonal en el centro del barrio que va a desplazar los vehículos a la linde con el actual metro. Ciento ochenta viviendas (72 de ellas de protección) lo van hacer posible. Y además van a posibilitar aportar 2.500 metros cuadrados para equipamientos municipales que el ayuntamiento pueda habilitar y poner a disposición de asociaciones sociales y culturales, así como para el vecindario en general. Estos metros, junto con los 1.500 que ha aportado el PERRI en la Txopera, van a permitir albergar un total de 4.000 metros cuadrados de equipamiento público municipal para ambos barrios.

Miremos alrededor, no es una excepción

PERRI de Lamiako y la Txopera y BULEVAR de Lamiako son dos ejemplos de que la colaboración público privada, bien concebida y continuada, pueden convertir una zona muy degradada en un entorno absolutamente homologable a aquellos núcleos urbanos que venían siendo objeto de deseo y espejo en el que los vecinos y vecinas se querían ver reflejados. Porque lo que el Ayuntamiento viene desarrollando desde hace más de 20 años en Lamiako y Txopoeta no se aleja un ápice de lo que también ha hecho en el resto de barrios, así como en el centro e Leioa.

Elexalde en el centro de Leioa.

Porque es así como se ha conseguido darle la vuelta a un pueblo, Leioa, a su centro y a sus barrios y:

a) Revertir con orden el caos urbanístico y el desastre infraurbanizatorio que sufría.

b) Unir los núcleos dispersos e inconexos que conformaban (mejor decir malformaban) su fisonomía urbana.

c) Nutrir el dominio público municipal de suelos que hasta entonces eran privados mediante la cesión gratuita por parte de las empresas promotoras para poder destinarlos a equipamientos, bien promoviéndolos el propio ayuntamiento, bien cediéndoselo a otras administraciones ( como el Gobierno vasco o la Diputación Foral de Bizkaia) para que lo impulsen ellas.

d) Obtener los ingresos necesarios vía 15% de cesión obligatoria, impuestos y tasas que han pagado las empresas promotoras para poder financiar aquellos equipamientos públicos municipales y ofrecer servicios a la ciudadanía.

Es obvio que los ritmos han sido distintos. Hay zonas que se han desarrollado antes que otras. A buen seguro era inevitable porque los diferentes puntos de partida también lo eran. Y eso habrá exigido mayor determinación a las autoridades municipales para que las actuaciones, que siendo mucho más difíciles porque las condiciones iniciales eran mucho más complicadas, pudieran materializarse. Porque la iniciativa privada no acude a actuar en todas las zonas por igual. Y en esto la apuesta y el impulso municipal ha sido determinante.

Con todo, la colaboración público privada ha hecho posible lo que solo el esfuerzo publico era absolutamente incapaz de acometer. No hay presupuesto publico que hubiera podido hacer de Leioa lo que hoy es. Ni en el centro urbano, ni en ninguno de sus barrios, Lamiako y la Txopera incluídos.

Post data: aunque haya a quien no le guste la afirmación no por ello deja de ser verdad. Hoy, personas de cualquier zona de Leioa y de fuera de Leioa no dudan en adquirir una vivienda en Lamiako y la Txopera y lo hace, además, a precios homologables a los del resto de Leioa, o la vecina Getxo. ¿Pasaba eso hace 40, 30 o 25 años? No, de ninguna manera. Esa es la mejor prueba de la regeneración de unos barrios y de la apuesta del ayuntamiento por hacerlo posible.

Una apuesta innegable, decidida y absoluta (II)

Veo con asombro que la desmemoria y mal juicio se han instalado en algunos y algunas leioaztarras. Sobre todo acerca de Lamiako y la Txopera. Y no es justo.

Lamiako y la Txopera tienen mucha historia. Son, sin duda, unos de los barrios históricos mas singulares y con mayor personalidad propia de Leioa.

¿Por qué Lamiako era como era?

Si bien desde antaño formaban parte del conocido como Marinherri leioaztarra o zona próxima a la mar (que vivía también de la actividad de la Ría), en contraposición al Baserri o zona del interior (sobre todo agricultor y ganadero), o precisamente por ello, durante finales del siglo XIX y principios del XX vio transformar su realidad cuando las industrias se asentaron en sus suelos. Importantes industriales del momento ubicaron sus fabricas en suelos de Lamiako y estos, deseosos de tener la mano de obra próxima a las industrias, promovieron casas de pisos obreros (hasta entonces desconocidas en un Leioa donde fundamentalmente dominaba el caserio). Pronto llegó también el ferrocarril promovido por esos mismos industriales y los nuevos burgueses enriquecidos al calor del dinero de las minas, la siderurgia, la banca y los negocios navieros, para acercar primero Bilbao a la nueva zona de baños impulsada por Máximo Agirre en las Arenas y, posteriormente, lo llevaron hasta Algorta para hacer más interesantes las promociones del recién nacido Neguri (como ciudad residencial de los potentados bilbaínos).

Todo esto configuró Lamiako como un barrio lineal, entre las vías del tren y las faldas de las suaves cumbres de Artatza y Ondiz, así como abigarrado, donde las casas humildes (y muchas de ellas insalubres a ojos de hoy día) se mezclaban con las fábricas, la polución y la suciedad que de ellas emanaban. Pero de ellas también emanaba trabajo, jornal y modo de ganarse la vida.

Lamiako y la Txopera a principios de siglo pasado.

Dejando la historia más lejana atrás, lo cierto es que, siendo este el origen del Lamiako premoderrno, fue determinante de un modo imposible de negar la forma en la que el barrio lamiakoztarra y, por proximidad, la Txopera llegaron a los años más inmediatos de la irrupción de los ayuntamientos democráticos en 1979. Porque los 40 de franquismo no hicieron sino empeorar su urbanismo y sus condiciones urbanas de vida.

Lamiako en los años 70.

Metro y PERRI, dos actuaciones complementarias

Sin duda, durante los años 80 y 90 Lamiako y la Txopera fueron a mejor. El metro, si bien es obvio que no se soterró a su paso por la zona, como por cierto tampoco en la mayoría del trazado a lo largo de la Línea 1 (de hecho hoy en día más del 40 % de su paso por las localidades de las Líneas 1 y 2 es en superficie a cielo abierto), no es menos obvio que permitió empujar las vías hacia la ría y ensanchar, ampliar y urbanizar la actual calle Langileria y aledaños. De hecho, lo mas importante que hizo la actuación del metro fue crear las condiciones que posibilitaron acometer el PERRI una década después. Porque generó el espacio y liberó también los suelos necesarios para poder llevar a cabo esta ambiciosa operación de regeneración y rehabilitación urbana.

Lamiako, una vez se hizo el metro.

El PERRI llegó con los primeros años del actual siglo. Y fue un antes y una después en la rehabilitación urbana de Lamiako y la Txopera. La actuación ideada por el ayuntamiento permitió derribar entorno a 170 infraviviendas y reubicar a casi otras tantas familias en nuevos, modernos y cómodos pisos en la Txopera. Y ello a cambio de lo derribado. Además, permitió urbanizar tres plazas para esparcimiento ciudadano a lo largo de los dos barrios. Ha permitido, también, que el ayuntamiento se haga con mas de 1.500 metros cuadrados en locales (en el último edificio terminado en la Txopera) que, como ya ha anunciado, prevé destinarlos a equipamientos socio culturales. Y ha traído consigo la construcción de otras 270 viviendas libres para aportar nueva población y permitir hacer viable la operación.

Una operación que el ayuntamiento impulsó hasta el final, no en vano destinó íntegramente a Lamiako y la Txopera el 10 % del aprovechamiento urbanístico que la ley le concedía en el área (2,4 millones de euros); hoy esa cesión es del 15% según la normativa actual, pero entonces era el 10. El propio ayuntamiento ha confesado que es la única vez que el esta institución ha hecho algo igual porque lo habitual es que ese dinero (el 10-15 % que la ley atribuía-atribuye a los ayuntamientos en las actuaciones urbanísticas) se destine a diversos proyectos de destino y beneficio general de toda la ciudadanía leioaztarra.

Primera actuación del PERRI.
Viviendas donde se ubican los 1.500 metros cuadrados para locales socio-culturales a disposición de vecinos y vecinas.

En el camino, el PERRI ha tenido que superar la gran crisis y recesión del 2008 (que ha durado cerca de diez años) y que se llevó por delante multitud de operaciones urbanísticas, promotores inmobiliarios y entidades financieras. Incluso la empresa que desarrollaba el PERRI quebró y el ayuntamiento tuvo que buscar otra que la sustituyera y pudiera continuar lo empezado hasta llevar a buen fin el proyecto de regeneración urbana. Tampoco es extraño que aquella empresa se arruinara en el intento. Tuvo que comprar los suelos, indemnizar a los propietarios de pisos, construir los pisos de sustitución y ponerlos a disposición de vecinos y vecinas a cambio de las viejas viviendas , urbanizar plazas y calles… y todo ello sin ver un solo euro que financiaran las actuaciones porque las viviendas libres sólo podían construirse al final, una vez que todo lo anterior estuviera hecho.

El proceso se ha hecho largo sin duda. Años de incertidumbre, de obras a ralentí. Pero el camino no ha sido menos duro, habiéndose superado adversidades terribles (crisis económica, pandemia) para verlo hecho una realidad. Cuando otras actuaciones a lo largo y ancho de nuestros entono se han ido al carajo, el PERRI ha seguido hasta el final.

Infografía de la que es última actuación del PERRI.

Y eso se ha debido, sobre todo y fundamentalmente a la apuesta innegable, decidida y absoluta del ayuntamiento de Leioa. Quien diga lo contrario desconoce lo ocurrido o simplemente miente por intereses espurios.

Post data: la manera que tuvo de irrumpir la industria en los siglos XIX y XX en Lamiako influyó de manera brutal, no solo en la fisonomía de la geografía leioaztarra, sino también en su población y, consecuentemente, en su sociología electoral. Así, mientras en el resto de Leioa el nacionalismo jelkide (EAJ-PNV) se constituyó en mayoritario desde los albores del siglo XX, arrinconando al caciquismo de la Piña monárquica liberal, en Lamiako la pugna entre abertzales y socialistas era notoria, si bien a lo largo de los años los nacionalistas se impusieron con notoriedad. Hoy la pugna, aunque claramente decantada a favor del partido jeltzale, es entre EAJ-PNV y el mundo sociológico de Herri Batasuna en su ultima formula electoral de EH-Bildu. Seguro que esto explica muchas cosas.

Una imagen vale mas que mil palabras (I)

Y si son varias las imágenes pues casi sustituyen a todo un libro

Viene esto al hilo de un mantra que viene siendo malintencionadamente utilizado por determinadas voces interesadas y olvidadizas: «Lamiako y la Txopera son barrios de segunda y están olvidados y maltratados por las autoridades municipales». Y todos tan anchos. La razón fundamental suele ser la comparativa que se resume, según se puede leer en algunas publicaciones de partidos políticos en redes sociales y grupos de opinión creados al efecto, en que el metro no esta soterrado y que no existen equipamientos municipales.

No creo que nadie pueda opinar en su sano juicio que las zonas de Neguri, Aiboa y Gobela en Getxo sean también zonas de segunda porque no tienen el metro soterrado. Es alto improbable que alguien estime que Berango y Sopela sean zonas de categoría menor por no tener el metro bajo tierra. Y es que más del 40 % de todo el trazado de Metro Bilbao, en sus líneas 1 y 2, transcurre a cielo abierto.

Se me antoja imposible pensar que nadie en Leioa considere que San Bartolome, Artatza, Artatzagana y Sarriena sean zonas de segunda por tener un nivel de equipamientos municipales igual o menor al que tienen en Lamiako y la Txopera. Y además, no tienen metro. Ni Correos (por cierto, el local de Correos de Lamiako está en una local que el Ayuntamiento le cedió mediante un Convenio durante un porrón de años para evitar que la organización postal del Estado abandonara el barrio a principios de los años 2000). Ni Centro de Mayores.

Pero no quisiera desviarme de la introducción de esta entrada al blog. Y es que una imagen vale mas que mil palabras. Imágenes que sirven para sacar una sonrisa irónica a las personas oriundas más veteranas del lugar y dejar con la boca abierta a quienes han ido a vivir recientemente a dichos barrios leioaztarras: Lamiako y la Txopera. Porque estos dos barrios no hace tanto que eran así como reflejan las fotos.

En los mismos 40 años que Leioa se ha venido transformando en lo que es hoy en día (porque también podríamos hacer este mismo ejercicio fotográfico en el centro de Leioa con un resultado parecido), Lamiako y la Txopera también han cambiado a lo que son hoy. Mucho mejores. Pero además, en este caso no han completado aún su total transformación, porque su propia fisonomía demuestra que todavía están inmersos en ella.

Y es que, prestos a finalizar el PERRI, el BULEVAR de Lamiako está a punto de tomar su relevo. Y a futuro, la DÁRSENA asoma como una oportunidad de ganar el frente de la Ría para Lamiako, la Txopera y Leioa. Como ya lo han hecho Bilbao, Barakaldo y la mayor parte de las ciudades modernas que han tenido la ocasión de hacerlo.

Aunque esto da para otra entrada de blog.

¿Los últimos aborígenes de Leioa? (VII)

Acabo de ver un vídeo que rula por alguna red. Lo ha confeccionado SOS KURKUDI y no puede ser más desafortunado por dogmático, sectario y discriminatorio. Atufa a pureza de rancio abolengo. Y lo han hecho, paradójicamente, utilizando, con poca gracia, a dos personajes entrañables como los muñecos Epi y Blas que están en las antípodas de todo lo malo que rezuma el citado vídeo.

El vídeo, en resumen, es un alegato simplista, burdo y maniqueo que viene a comparar el Leioa de 1991 con el actual. Ya he escrito anteriormente acerca de cuál es mi opinión sobre el tipo de urbanismo que se ha hecho en Leioa. Y es muy favorable. Basta repasar este blog para poder atender a las explicaciones que he dado para fundamentar esta opinión. Pero a la vista del video, no puedo sino volver a ratificarme en lo dicho.

Parte de Leioa a caballo entre los años 70 y 80 del siglo, hace 45 años

Leioa antes y después del urbanismo de los ayuntamientos democráticos

La foto anterior refleja el Leioa de hace 45 años, del de los años setenta (finales) y ochenta (principios). Bueno, para ser exactos, refleja parte del Leioa de entonces. La imagen no alcanza a coger las zonas cercanas a la Ría, así como las más próximas del municipio a Getxo. Pero, basta un simple vistazo para darse cuenta del desastre urbanístico que suponía un pueblo que se había hecho al dictado franquista: totalmente desestructurado, con casas que formaban barrios a modo de islas inconexas, sin unión ni cohesión ninguna, carente de urbanización y huérfano de los más mínimos servicios.

Los planeamientos urbanísticos de los que Leioa se ha dotado en democracia han logrado corregir esta catastrófica situación. El Leioa de después de 1991 es, por ello, fruto de ello. Leioa ha podido desde entonces articular soluciones mediante un crecimiento ordenado y equilibrado, mallando barrios y uniendo personas, con calles, plazas y parques. Con equipamientos, con dotaciones y con servicios. Y con casas, tantas como eran necesarias para hacer pueblo. Y por cierto, más de la mitad de ellas de VPO.

No me extenderé. Quien quiera profundizar puede leer Leioa dibuja su futuro (I) y Leioa dibuja su futuro (II).

¿Quién sobra en Leioa?

Ahora, a juicio del video de SOS KURKUDI, parecería que todo lo que se ha hecho desde entonces sobra. Esto es, sobran los desarrollos del Centro Cívico (Aketxe y Errekalde), sobran los de Estartetxe, sobran los de Luis Líbano, sobran los de Mendibile, sobran los del Bulevar de Udondo, sobran los de Artatza (con Basañese, Paseo Landabarri, Zarrageta…), sobra Telleria, sobra todo el PERRI de Lamiako y Txopoeta, sobra todo Aldapabarrena, sobra Euzko Gudariak. Y sobran los polígonos industriales y terciarios que dan empleo en Leioa. Sobra Ibarrabarri, sobra de la zona de oficinas junto a la Ría colindante con Erandio, sobra la zona de pabellones en Ibaiondo-Santa Ana, sobran los edificios de oficinas junto a Laubide. Sobra todo esto y algo más. Sobran, sin más miramientos. Y si sobran las casas que han permitido unir y estructurar Leioa habrá que concluir que sobran las personas que las habitan. Y si sobran las zonas que dan empleo, sobran también las personas que allí trabajan y se ganan su pan.

Simplemente a SOS KURKUDI les sobran los y las leioaztarras que viven y trabajan en estas zonas de Leioa. A SOS KURKUDI les sobra todo el Leioa posterior a 1991 y todas aquellas personas que desde entonces han elegido nuestro pueblo bien para construir su proyecto vital, sean personas que han venido, con todo su derecho, de otros lugares y lo sean quienes eran menores de edad o jóvenes en el Leioa de 1991 y han podido acceder a una vivienda en su pueblo (por cierto, cientos y cientos de ellos y ellas una VPO de las que el ayuntamiento ha potenciado promover) o bien para poder acceder a un puesto de trabajo radicado en Leioa.

Esa misma parte de Leioa en el siglo XXI

Mirarse al ombligo

Es tremendamente peligroso pensar que frente a uno mismo, sobran todos los demás. Y además es tremendamente absurdo e injusto. Porque si hay miembros de SOS KURKUDI que se creen con más derecho a vivir en Leioa porque ya lo hacían en 1991, podrían, en justicia, preguntarse qué zona verde destruyeron las casas que entonces se hicieron para que pudieran habitarlas, las más de ellas entre 1960 y 1990. Y que son aquellas que forman parte de la foto que acompaña este escrito. Porque aquel Leioa que parecen añorar fue el Leioa que transformó una bucólica aldea rural en un constructo urbanístico típico del franquismo. Por cierto, algunos miembros de mi propia familia vivimos en casas de esa misma época y otros en posteriores. Y no somos ni mejores ni peores por ello.

Me vienen a la memoria aquellas conversaciones que, hace ya muchos años, un viejo amigo residente en la zona de San Bartolomé me contaba que solía tener con Mertxe, la dueña del caserio Ermitazpi, aquel que estuvo a pie de la actual pasarela peatonal de madera que une dicho barrio con Artatzagana. Mertxe, que se reconocía orgullosa la ultima aborigen de Leioa en aquella zona, se lo recordaba entre risas a todos los convecinos y convecinas que habían llegado a vivir entre sus verdes campas a partir de los años 60. Y que con sus casas también habían trastocado la tranquila y solitaria vida de Mertxe.

Por cierto, aquellas casas y otras que se hicieron alejadas de cualquier embrión de casco urbano, eran de lo mejorcito de Leioa en aquella época . Más propias de un urbanismo basado en la baja densidad, enclavadas en medio de zonas rurales, cuando no de valor natural, y por ello completamente incompatible con los ideales contrarios a un consumo innecesario de suelo que, desde tan privilegiada atalaya, ahora dicen defender a ultranza en SOS KURKUDI. Porque además de señalar a otros, no les pidan a ellos coherencia, ninguna.

Post data: He escrito varias entradas en este blog intentando dar mi opinión sobre la modificación de planeamiento que se está llevando acabo por parte del ayuntamiento y que afecta exclusivamente a los suelos ocupados por el Convento de las Dominicas. Y he tratado de razonar por qué no estoy de acuerdo con lo defendido por SOS KURKUDI y por qué creo que se ha dejado manipular por los impulsos espurios de un partido político de Leioa. En todo caso, obviamente no hace falta decir que están en su completo derecho de defender lo que gusten y arrimarse a quien más les apetezca. Pero lo que rezuma este video es otra cosa. Es decir quien sí y quien no. Quien ha contribuido a hacer un mejor Leioa o no en función de donde vive. Quien suma y quien resta. Y eso es tratar de hacer distingos entre personas y enfrentar a la gente. Y es muy peligroso.

Txomin Aresti, in memoriam

Leo en Leioaztarrak, grupo de Facebook que concita a personas relacionadas con Leioa, o con temas que la atañen, una mención de una participante del mismo al Colegio Txomin Aresti. Bueno, en honor a la verdad, concretamente la referencia de la persona que realiza el comentario es a lo que ella llama colegio del conde Aresti. Debo confesar que ello me ha producido una honda desazón, no exenta de cierta preocupación por el grado de desconocimiento que denota.

Txomin Aresti da nombre a uno de los centros educativos presentes en el municipio, sí. Pero Txomin Aresti no fue conde en ningún caso. No tuvo nada que ver con la figura del conde de Aresti. Más bien al contrario, dedicó gran parte de su vida a defender ideas absolutamente contrapuestas a las que el conde de Aresti propugnó a lo largo de la suya. Y es que Txomin Aresti Basañez fue el primer alcalde de la democracia en Leioa tras la muerte del dictador Francisco Franco Bahamonde.

Primer alcalde abertzale de Leioa tras la dictadura franquista

Txomin encabezó la candidatura del Partido Nacionalista Vasco en la elecciones de la primavera de 1979 . Dicha candidatura resultó ganadora con un resultado de 10 corporativos sobre un total de 21. Fruto del triunfo electoral fue elegido alcalde por aquel primer pleno de la recientemente recuperada democracia. Pero poco pudo ejercer como máximo mandatario leioaztarra ya que, a los pocos meses, una enfermedad fulminante le arrebató la vida, tempranamente, a la edad de treinta y tres años.

Txomin Aresti a finales de los años setenta

Txomin era un leioaztarra de hondas raices en el municipio. Hijo de baserritarras, su familia se contaba por generaciones en Leioa, oriundas de Elexalde, Ondiz y Aketxe. Desde muy joven estuvo profundamente comprometido con el nacionalismo vasco, trabajando (con no pocos riesgos personales y familiares) en la clandestinidad antifranquista y en pro de la identidad vasca. La Guardia Civil tenía apego especial a registrar su casa, en la que vivía junto a sus progenitores, buscando material (documentación y propaganda) que poder requisar y con el que poder incrimarles por abertzales.

Txomin Aresti el primero de abajo por la derecha con amigos de juventud

Y es que su militancia nacionalista vasca le venía de familia, no en vano su ama, Francisca, fue miembro de Emakume Abertzale Batza (la organización de mujeres del PNV) en la década de los años treinta y su aita, también afiliado al mismo partido, llegó a ser capitán de gudaris en la guerra civil por lo que fue condenado a cadena perpetua (pena que cumplió hasta 1940) . Su tío carnal, también gudari, falleció en el frente de Otxandio en abril de 1937. Ambos eran de nombre, Txomin.

Un hombre, ante todo, bueno.

De costumbres humildes, compartía aficiones y desvelos con la inmensa mayoría de integrantes de la sociedad leioaztarra. Fue además, cómo no, miembro de la Sociedad Coral San Juan Bautista y presidente de la Asociación de Caza y Pesca de Leioa. Persona instruida para su época (estudió Económicas), promovió la Gestoría Aresti a la que se dedicó profesionalmente en lo que fue mucho más que un asesoramiento mercantil a familias y pequeños negocios y empresas del tejido leioaztarra. Era un acompañamiento para lo que fuese necesario. Porque Txomin era, sobre todo, una buena persona. Un grandísimo ser humano. A su muerte dejó viuda, Mariángeles Eguren, y dos hijos de corta edad. Y a un pueblo con un hondo sentimiento de vacío injusto e inmerecido. Sin apenas tiempo para el duelo, Iñaki San Juan Unanue fue elegido alcalde para su trágica y difícil sustitución. Hoy Txomin seria aitite de tres nietas.

Efectivamente, Txomin Aresti no tuvo nada que ver con el condado de Aresti.

Reseña publicada a su fallecimiento en la revista Euzkadi

Post Data: el condado de Aresti fue un titulo nobiliario creado en 1908 por el rey Alfonso XIII en favor del industrial alavés y político de sentimiento monárquico español de ideología liberal, primero, y conservadora, después, Enrique Aresti y Torres, quien fue impulsor de diversos negocios ferroviarios, industriales e inmobiliarios, así como consejero del Banco de Bilbao, gobernador civil de Vizcaya (según grafía de la época), presidente de la Diputación Provincial de Vizcaya y Gran Cruz de Isabel la Católica. El condado ha sido heredado sucesivamente por sus descendientes hasta el día de hoy.