Patrimonio histórico monumental

Leioa nace como Anteiglesia bizkaina independiente y con vida propia el 31 de octubre de 1526. Hasta entonces era una parte más de Erandio. Está próxima, por tanto, a cumplir 497 años de historia. Va camino de los quinientos años, cinco siglos. No es poco.

Sin embargo, durante los más de todos esos años Leioa ha sido un pequeño y humilde enclave rural de caserios dispersos con una vida económica y social que no resaltaba entre el mayor poderío que señoreaban otras anteiglesias y villas de nuestro entorno. Es a caballo entre finales del siglo XIX y principios del XX cuando, al calor de la industrialización y los procesos que fruto de la misma se desarrollan y, sobre todo, desde finales de esa misma centuria cuando el municipio conoce un crecimiento constante que le ha llevado a ocupar el séptimo puesto entre las localidades mas habitadas de Bizkaia y la undécima de la Comunidad Autónoma de Euskadi (CAE). Un crecimiento que fue de aluvión, desestructurado y caótico durante los años del desarrollismo franquista (finales de los años 50 y los 60 y 70) y que gracias a la actuación de las corporaciones democráticas en el ayuntamiento ha sido meditado, sostenido y ordenado desde los 80 a día de hoy.

Leioa se ha convertido, de hecho lleva ya años siéndolo, en uno de los lugares que destaca entre el top 10 de los municipios de la CAE preferidos por las personas y familias que desean iniciar un proyecto vital como lugar de residencia. Leioa gusta a ojos de personas que ya viven en ella y entre los que desean venir a ella a vivir.

Esta introducción viene a contextualizar la escasa abundancia de patrimonio histórico artístico monumental existente en Leioa. La historia no ha sido propicia con nuestro municipio en lo que a grandes edificios se refiere, sean iglesias, palacios o edificaciones de gran valor arquitectónico. Y sin embargo ello contrasta con la cantidad de construcciones de valor histórico que, en su escala, la localidad ha puesto en valor.

Decidida actuación publica

Y es que las instituciones, fundamentalmente el ayuntamiento pero también con ayuda de Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno vasco, han rescatado de la ruina a la que el paso del tiempo había condenado, unas veces, así como de la desidia o imposibilidad de sufragar su mantenimiento por parte de quienes ostentaban su propiedad, otras, una pléyade de ejemplos que a día de hoy, y gracias a esa actuación institucional, son de titularidad y uso público. Hagamos memoria y confeccionemos una lista.

Los y las leioaztarras podemos disfrutar de Ondizdorrea, probablemente el edifico civil más antiguo del municipio. Un precioso ejemplo de la arquitectura más rica y ostentosa de la misma época en la que Leioa nace en la historia, no en vano la torre es del mismo siglo XVI. Concretamente de principios de ese siglo, así que se adelantó a la propia independencia leioaztarra. A tal respecto os dejo un enlace donde hablo de ella.

Otro ejemplo de magnifica arquitectura civil rural es Mendibile baserria, muy posiblemente de finales del siglo XVII. Un gran caserío, a camino de ser un palacete de inspiración incipientemente barroca, de sencilla factura pero, al tiempo, ampuloso con un doble arco que lo enmarca como una construcción que destacó solemnemente en su época.

De finales del siglo XVIII es el molino de Errekalde. Se sabe que en el mismo lugar existió molino desde mucho antes pero las anteriores construcciones o bien desaparecieron o fueron transformadas en el que sí ha llegado hasta nuestros días.

Aunque hay constancia de que ya en el siglo XVI pudo existir una construcción en la zona de Aketxe que con el tiempo llegó a denominarse Kortesena, actualmente Kortesenabarri reproduce el baserri tal cual llegó al siglo XIX. De la misma época es el lavadero de Txopoeta. Un ejemplo de construcción publica de uso comunitario para un tiempo en el que el agua corriente no llegaba a la generalidad de las casas.

La preciosa Kulturgunea de San Bartolomé en el barrio de Basaiz se asienta en lo que fueron las antiguas escuelas de barriada de principio de siglo XX. Esta escuelas primarias fueron fruto de una apuesta por parte de la primera Diputación gobernada por los nacionalistas vascos y presidida por Ramón de la Sota y Aburto para extender la educación básica a todos y cada uno de los rincones de Bizkaia. Interrumpida su construcción cuando la derecha monárquica retomó el poder, conocieron un nuevo impulso en tiempos de la Segunda República.

También de principios de siglo XX es el Palacio de Artatza , magnifica construcción que lleva a su máximo esplendor el modo de vida de la alta burguesía, incluso devenida en nueva aristocracia, y su gusto por todo lo inglés. Y lo es igualmente (resulta obvio) el edificio que sirvió de casa de servicio en la zona trasera de la heredad, situado a pie de la actual rotonda de Gaztelubide.

Inversiones con buena cabeza

Este elenco de inmuebles de valor histórico comparten varias características. Por un lado, ha sido la acción pública de estos últimos 40 años (impulsada por los gobiernos de las instituciones) la que ha logrado hacerse con la titularidad de los edificios. Las más de las veces lo ha hecho sirviéndose del desarrollo urbano, mediante los instrumentos reparcelatorios al uso, y en ocasiones, incluso, anticipando mediante acuerdos de cesión con sus propietarios privados el fin último que la normativa urbanística preveía para los mismos. Y lo ha hecho sin que al ayuntamiento le haya costado un solo euro de dinero público porque, finalmente, se ha hecho con su propiedad merced a los derechos edificatorios reconocidos a sus iniciales propietarios en los desarrollos urbanos previstos en la zona. Es un ejemplo mas de un buen urbanismo al servicio del municipio y sus habitantes.

Por otro lado, en todos los casos mencionados, a excepción del Palacio Artatza (propiedad del Gobierno vasco) ha sido el ayuntamiento, bien a solas o bien con ayuda de otras instituciones, quien ha rehabilitado los edificios invirtiendo en ellos unas sumas que totalizadas alcanzan unos cuantos millones de euros. Y es que, si bien el ayuntamiento no ha gastado dinero para la adquisición de los inmuebles, si lo ha hecho para su rehabilitación. Presupuesto publico al servicio de una buena gestión.

Y finalmente, el ayuntamiento ha procurado, una vez se ha asegurado la propiedad y la recuperación de los inmuebles, darles un uso y disfrute público al servicio de la ciudadania. En los casos referidos abundan la cesión de su gestión, en todo en parte, al tejido asociativo o a organismos de probada utilidad social, así como a entidades habituadas a la colaboración público privada, o bien simplemente son usados preferentemente por tales organizaciones: el Consejo de la Infancia, Leioako Kastoreak, Auzotarrok, Sociedad de Ciencias Aranzadi, Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Txakoli de Bizkaia, etc. Colaboración bien entendida para beneficio mutuo.

No todo pudo ser

Es evidente que la acción municipal no ha podido salvar de su desaparición todos los edificios que pudieron tener un interés de su preservación. No todo ha sido posible porque no siempre se ha llegado a tiempo y porque el dinero no es infinito. Por el camino se han quedado, y sin animo de ser exhaustivos (solo reflejo mi particular visión y pesar), las antiguas escuelas de Elexalde (las que se situaban junto al ayuntamiento) y el baserri Etxeandi en Aketxe, hoy ya desaparecidos. Pero, ello no es óbice para ser justos y poner en valor la excelente labor que las instituciones han hecho en recuperar y preservar los edificios que, dentro de su humildad, pueden catalogarse los mas representativos y valiosos en la historia de Leioa. Tarea que, a buen seguro, tendrá continuidad no en vano el ayuntamiento también se ha hecho con la propiedad de los baserris Leioagoitia ( uno de los mas antiguos del pueblo y el único que conserva su nombre) y Artatzabekoa en el parque de Pinosolo.

PD: huelga decir que Leioa tiene, además, otros edificios de reconocida valía histórica artística que no son de propiedad municipal. En esta categoría entran los religiosos como la parroquia San Juan Bautista, (cuya parte más antigua data del siglo XVI), la mucho más moderna de san Maximo de Lamiako, las ermitas medievales (con sus reformas posteriores) de Ondiz y San Bartolomé (si bien algunas veces han sido parcialmente restauradas con apoyo municipal) o edificios de propiedad particular como el baserri de Altzaga (recientemente restaurado parcialmente) y el neoclásico palacio de Atxutegiena a punto de devenir en ruina.

Dominicas, realidad y embuste (VI)

Esta semana hemos conocido una aproximación muy real del proyecto que los dueños de los suelos donde se ubican el convento y sus anejos prevén desarrollar. Conforme a lo que se ha publicado, se trata de una actuación que trata de poner de relieve el valor arquitectónico del edificio, anexar un moderno cuerpo que busca un contraste muy visual a modo de dialogo entre estilos de épocas diferentes (siglo XX y XXI) y, al tiempo, logra un encaje respetuoso con el medioambiente con una integración de todo ello en el entorno paisajístico y natural de la zona. A mi me gusta y mucho.

Además, el proyecto se completa con la cesión al dominio público municipal de los más de 5.000 metros cuadrados de masa boscosa ( robledal, a más señas) que se encuentran en el lado suroeste de la ladera donde se encuentra el convento. O sea, que la zona de mayor valor paisajístico y natural existente en el entorno pasaría de las actuales manos privadas (los propietarios del convento) al dominio y uso publico municipal, o sea a mano de todos los y las leioaztarras.

Pero esta cesión de suelos al dominio publico municipal podría ser incluso aun mayor, dado que la promotora ofrece ampliarla otros 10.000 metros cuadrados, hasta totalizar 15.000 metros cuadrados, para crear un sistema local de espacios libres verdes (esto es, un parque natural de hectárea y media), al tiempo que renuncia a más de 11.000 metros cuadrados de edificabilidad. Lo hace en gesto añadido para tender una mano a una asociación creada al efecto y que pretende seguir torpedeando, ahora judicialmente, el proyecto, tras haber sido desestimados sus pretensiones tanto por el Ararteko como por la Comisión de Ordenación Territorial del Pais Vasco (COTPV), que ha avalado el mismo tanto desde el punto de vista de ordenación del Territorio como desde una óptica mediomabiental.

Oposición basada en una mentira

La tal asociación, SOS Kurkudi, jaleada y asistida fundamentalmente por EH Bildu, lleva más de dos años oponiéndose al proyecto. Lo ha hecho incluso antes de saber el contenido real del mismo. Es más, viene haciéndolo sobre la base de una “realidad” paralela sustentada en previsiones engañosas que nada tienen que ver con la verdad y en juicios de valor espurios que han tratado de confundir la voluntad de gentes de buena fe. Han divulgado pretendidas imágenes de lo que iba a ser, a buen seguro, un proyecto espantoso que colmataba la ladera de edificaciones sustituyendo el verde actual por cemento, hormigón y asfalto. Todo mentira, como se ha podido comprobar.

Además, como profetas del infortunio más catastrófico, alertaban sobre un futuro lleno de casas que engullían las praderas del entorno y nuevos viales que el proyecto de gimnasio habría de traer consigo como conditio sine quae non. Llegaron a editar un video que decía, señalando las actuales VPO de Leioandi y la avenida Elexalde, que no querían un Leioa así. Pues que se lo digan a los vecinos y vecinas que allí viven. A lo que se ve, avisados de la magnitud del despropósito, lo retiraron de la misma (no sin antes dejar rastro del mismo). Fue el colmo de la desfachatez.

Han tenido que pasar más de dos años pero las cartas han quedado a la vista. Y las malas artes de trileros del juego ventajista también. Pero los que peinamos canas no esperamos que quien ha hecho trampas y ha sido pillado recoja su baraja y abandone la partida. Inasequible al desaliento, convertirá su envido en órdago. Al tiempo.

¿Qué hacer con el convento de las Dominicas? (V)

Si usted, esforzado lector o lectora, ha perseverado hasta esta entrada del blog (tras haber leído pacientemente las cuatro anteriores) ya habrá llegado a la conclusión de que a mi parecer, honestamente, únicamente caben tres posibilidades, tres alternativas: 

  • Opción 1: El ayuntamiento podía ser inflexible y permitir únicamente que ese suelo albergase un centro religioso y nada más. Podía haberse cerrado en banda y no autorizar modificación de planeamiento alguna. Esta postura llevaría indefectiblemente a que, de la misma manera que ya han pasado 15 años de deterioro del entorno, pasase otra eternidad y, en el mientras tanto, la zona seguiría con el consiguiente proceso de degradación generando mayores problemas de seguridad, salubridad y marginalidad, incluso aún y todo, pese a las tareas de mantenimiento básico que sus propietarias pudiesen llevar a cabo (si es que lo hiciesen previa exigencia de ello). Todo lo que no se usa, deviene en ruina. Y sí, entonces cabrá solicitar de sus propietarias que lo derriben, pero solo entonces. Cuántos años habrá que esperar para ello. ¿Diez, veinte, cincuenta? 
  • Opción 2: El ayuntamiento puede posibilitar un cambio de usos en ese suelo que permita a sus propietarios el desarrollo de una actuación que dé una utilidad al edificio y a los suelos en los que se asienta, genere una actividad económica que aporte empleo, en un sector como el deportivo que supone salud, y lo haga con respeto al medioambiente. Por lo que deberá exigir al promotor de la inversión que adopte las condiciones necesarias para su mejor adaptación al entorno natural en que se pretende actuar. Aquellas que las autoridades municipales, medioambientales y de ordenación del territorio establezcan.
  • Opción 3: El ayuntamiento puede adquirir el convento y los suelos que lo envuelven y promover (y costear, claro está) su derribo, así como la regeneración ambiental que sea pertinente. Desconozco el importe de dicha actuación que el ayuntamiento debería acometer a su costa, pero a buen seguro, no sería menor de varios millones de euros que habría que destinar del presupuesto municipal. Y, quizá, fiarlo a captar dinero de otros fondos supramunicipales que pudieran, eventualmente, aliviarle de dicho coste.

Este es el debate. Y no debería ser otro. Escoger la opción preferible. A mi, sinceramente, únicamente la opción numero dos me parece realista y además, equilibrada.

Hay quien está interesado en un debate ajeno a la verdad

Pero lamentablemente sí hay otro debate. O se está tratando de que lo haya. Porque hay quien está mucho más interesado en generar ruido, desinformación y engaño. Es este un debate convenientemente aprovechado por fuerzas políticas y acólitos acostumbrados al NO SIEMPRE, sobre todo, cuando es otro el proponente.  Que, una vez más, como ante cada proyecto que no les gusta, alertan impunemente sobre la pretendida ilegalidad del proyecto (cosa que ya se ha demostrado falsa) así como de los oscuros intereses que tras el mismo se esconden, sin molestarse en aportar una mínima prueba de tal acusación.

Al tiempo, resulta descorazonador que se lleve más de dos años enredando con mensajes y con señuelos que poco tienen que ver con la verdad. Porque llevamos tiempo asistiendo a una campaña que trata de inundarnos de imágenes poniendo el foco en unos suelos de la ladera de Kurkudi a los que la Modificación Puntual de Planeamiento referida al convento de las Dominicas y sus aledaños no afecta. Porque ni siquiera los toca.

Son precisamente todos los suelos que van desde la rotonda de Telleria hasta el mismo muro o vallado del convento. O sea, todos los suelos allí habidos.  Nada importa decir que  la Modificación de Planeamiento se va a cargar las laderas del monte y, con ello, la zona rural donde las vacas pastan apaciblemente (todo ello acompañado de bucólicas imágenes de las vacas descansando), aunque lo cierto y verdad es que el proyecto que nos ocupa se refiere al suelo donde actualmente está el Convento y a nada más. Nada importa decir que la actuación del Convento es la antesala a una urbanización masiva de la ladera. Que es la punta de lanza de llenar la ladera de viviendas. Algo que ni el proyecto plantea, ni el ayuntamiento ha manifestado nunca. Mas bien, al contrario.  

Y en el viaje de la desinformación y engaño, nada importa agitar un proyecto de carretera foral proyectado desde 1999 para dar continuidad al vial norte, a modo de by pass de la Avanzada, y ligarlo falsamente con el proyecto relativo al convento.

Porque nada tienen que ver entre sí. Y porque se vincula a un pretendido interés municipal en que carretera se haga. Y no puede ser más a la inversa.  Tanto es así que, si esa carretera no está hecha, y han pasado 23 años desde que se dibujó en el PTP del Bilbao Metropolitano, es porque el propio Ayuntamiento es quien se ha negado a dar su conformidad a su construcción. Y ello, porque el Ayuntamiento ha defendido hasta la saciedad que, de ser necesaria una carretera que una los tráficos del vial norte que viene desde la Universidad con los del corredor de Uribe Kosta, se acometiese llevándola, como así está contemplado, por detrás del colegio Askartza y, a partir de ello, por detrás de Kurkudi y  del Centro Comercial de Artea (dotando de paso a este espacio de otro acceso que complemente los dos actualmente existentes). Y se agita el espantajo, además, obviando que el anunciado proyecto de Subfluvial de Lamiako, verdadero by pass a la carrera de la Avanzada, deja aún más sin sentido a esa carretera que define el PTP aludido y ocultando, al tiempo, que (qué curiosidad) esos mismos agentes y fuerzas políticas también son contrarias al citado proyecto de subfluvial.   

Poco parece importarles, nada en verdad, porque en este caso, como en tantos otros, hay quien sí hace bueno el dicho de “utiliza cualquier argumento, aunque no se ajuste a la realidad, si es bueno para mi convento”. Y no me refiero al de las Dominicas. 

¿Qué hacer con el Convento de las Dominicas? (IV)

Lo cierto y verdad es que no es la primera vez que se somete a la consideración del ayuntamiento qué hacer con el edificio del convento de las Dominicas y el suelo en el que se levanta. En los últimos quince años han sido varias las propuestas que se han planteado, de modo más formal o informal, en el Consistorio leioaztarra para dar una viabilidad a ese suelo. Y las propuestas las han planteado quienes por ley pueden hacerlo: bien sus legítimas propietarias, las monjas o sus representantes, bien quienes tenían una expectativa de serlo por estar interesados en su compra y querían definir el futuro de ese suelo antes de desembolsar el precio pretendido. Vamos, lo que haríamos usted y yo, y cien de cada cien personas, de estar en la misma posición. 

Porque una vez es evidente que allí nadie va a querer reactivar un convento con fines religiosos, es absolutamente normal que haya habido varios interesados, empezando por quienes ostentan su propiedad, en conocer qué podría hacerse a partir de la existencia del convento y su reutilización, o incluso con su derribo, para posterior aprovechamiento de ese suelo.  O, dicho de otro modo, qué proyecto sería planteable al Consistorio, dado que es indispensable contar con el consiguiente aval municipal para poder instar la Modificación Puntual de Planeamiento que permita su desarrollo.  

NO rotundo del ayuntamiento a hacer viviendas

Desde el ayuntamiento leioaztarra dicen que el consistorio, sus técnicos municipales y los responsables del gobierno municipal, han venido escuchando a lo largo de todo este tiempo varios planteamientos por parte de la propiedad y/o futuros compradores que le instaban a permitir una modificación de planeamiento que permitiera crear una promoción de viviendas de lujo en la zona.  Unas excelentes viviendas adosadas con excelentes vistas al mar. Y que la negativa del Ayuntamiento ha sido tajante siempre y en todo caso; no admitido nunca ningún cambio de planeamiento que permitiera ninguna actuación que pretendiera promover viviendas en esa zona. En su día se oyó que, seguramente a modo de presión, en una de las ocasiones, un posible comprador que decía tener un derecho preferente de adquisición adujo que, de no obtener permiso para levantar viviendas, vendería el suelo a una comunidad islámica muy interesada en utilizar el convento para elevar una mezquita. El ayuntamiento, a la vista está, no varió su postura. Finalmente, el propietario desistió de su intención y en nada quedó la pretendida mezquita, así como la promoción de viviendas.

Asentada la negativa reiterada a poder viabilizar modificaciones de planeamiento que contemplaran desarrollos de viviendas, y habida cuenta de los requerimientos de sus dueños, las Dominicas, y de sus posibles compradores interesados en poder saber qué era posible hacer con ese suelo, las autoridades municipales aceptaron en su día  poder considerar proyectos que desarrollaran usos de carácter equipamental, esto es, equipamientos públicos o privados de naturaleza educativa, sanitaria, asistencial, hostelera, deportiva. Esto es, el ayuntamiento podía estar dispuesto a estudiar una modificación de planeamiento urbanístico que posibilitara reconvertir ese convento en un centro educativo, en una clínica, en una residencia, en un hotel, en un centro deportivo, etc. 

Otras opciones

De hecho, antes del proyecto actual de centro deportivo, por el Ayuntamiento de Leioa han pasado varios potenciales emprendedores con otros tantos proyectos. Ha habido una propuesta de acometer un hotel, otra para albergar un gran centro educativo privado, así como varios intentos de instalar una residencia para personas mayores. Incluso una clínica, también privada. Todos han sido en vano. En ningún caso los planteamientos han alcanzado la maduración y desarrollo suficiente para poder solicitar del consistorio una modificación de planeamiento. Finalmente, por unas razones u otras (las más de las veces por desacuerdo entre propietarias y compradores en precio del convento, anexos y suelo), los inversores han decidido abandonar la idea y el convento se ha ido degradando cada vez más. 

Y así hasta la actualidad, cuando se ha presentado una propuesta de poner en funcionamiento un centro deportivo que, al parecer y dado el acuerdo entre propiedad y comprador, de ser así aceptada por el consistorio y, en consecuencia, avalada por una modificación de planeamiento, tendría solventes visos de hacerse realidad. Y ha sido entonces cuando, en consecuencia, el Ayuntamiento ha dado el paso de instar favorablemente la aprobación de una Modificación Puntual del Planeamiento realizada en 2019 en cuanto a su Aprobación Inicial y finales de 2020 en cuanto a la Aprobación Provisional, una vez la primera fue sometida a exposición pública y periodo de alegaciones.

La COTPV, maxima autoridad en materia de ordenación territorial, da su placet

La Aprobación Provisional del ayuntamiento debía ser presentada ante el órgano legalmente habilitado, la Comisión de Ordenación del Territorio del País Vasco (COTPV), encargado de velar por la legalidad en materia de urbanismo y ordenación territorial en Euskadi, para que emitiera su informe, que es preceptivo y vinculante. Hecho ello, acaba de conocerse y publicitarse por la revista municipal que este informe ha sido favorable a la Modificación Puntual de Planeamiento aprobada por el ayuntamiento. Y es un informe que ha debido tener en cuenta, además, las consideraciones de las autoridades sectoriales medioambientales, de aguas (URA), así como los que fuere necesario recabar.   

Quiere esto decir que, a fecha de hoy, la modificación de planeamiento municipal para posibilitar la implantación de un centro deportivo en los suelos que albergan el convento de las Dominicas y sus anexos, y todo ello aprovechando el propio edificio y permitiendo su ampliación, cuenta con todos los parabienes legales posibles. De todas y cada una de las instituciones que por ley deben de ser consultadas y cuyas autorizaciones son necesarias. Resta por tanto, únicamente, que el Ayuntamiento apruebe definitivamente la Modificación Puntual de normativa urbanística.

¿Qué hacer con el convento de las Dominicas? (III)

El caso que nos ocupa, cómo mejor resolver la situación del abandonado convento de la Dominicas y sus suelos, no es novedoso en Leioa. Mutatis mutandis, con pequeñas diferencias irrelevantes, el municipio ya ha vivido un supuesto similar. 

Me refiero al caso del nunca finalizado Hospital que durante décadas se alzaba junto a la carreta de la Universidad y cercano al pantano de Lertutza. En este caso, tras años de abandono y devenido en un estado ruinoso, el ayuntamiento promovió, a instancias de sus últimos dueños, una modificación de planeamiento que posibilitaba el destino de sus suelos a unos nuevos usos. Esta modificación se produjo también, tras rechazar en múltiples ocasiones, propuestas de promover en dichos suelos una urbanización de viviendas exclusivas. Finalmente, el ayuntamiento accedió a autorizar la creación de un parque de actividades económicas (Saltuena) que posibilitara la implantación de empresas terciarias y de industria limpia. La modificación de planeamiento viabilizó que la propiedad de los suelos demoliera, a su costa, el mamotreto de edificio que era el Hospital no nato y reciclara sus materiales. A fecha de hoy, la propiedad no ha desarrollado las inversiones necesarias para hacer realidad el Parque de Actividades Económicas, pero el planeamiento municipal les habilita para ello. 

Esta actuación, que en su día fue un hito alabado y ponderado en Bizkaia, tiene sus similitudes evidentes con el caso del convento. También entonces se pudo argüir que era mil veces mejor tirar el edificio y dejar que unos suelos rodeados de suelos más o menos rurales se regeneraran solos por la acción de la naturaleza, algo que por otro lado ya había empezado a ocurrir. Pero quienes pudieran defender esta opción no explicaron nunca quién se hacía cargo de ello y cómo se costeaba su precio. Porque habría comportado, en todo caso, comprar el suelo y acometer las obras de derribo y regeneración. Quien debía ser el pagano de ello, el ayuntamiento, la Diputación, el Gobierno, ¿las instituciones en definitiva? ¿Con qué dinero, con el que todos aportamos a los presupuestos públicos? ¿Es una buena dicotomía, pagar con dinero público (el de todos y todas), restituir los suelos a un estado natural o regular qué y cómo la iniciativa privada puede recuperar unos suelos para unos usos diversos?

No ha sido el único supuesto, ni será el ultimo

En los próximos tiempos va a haber más supuestos de tipo similar. Seguro que se suscitará un debate interesante también en torno a los suelos de la mal llamada dársena de Lamiako (nunca llegó a serlo). Nadie duda de que en tiempos antiguos fuera parte de una marisma que se extendía desde Areeta hacia Bilbao. Del mismo modo que nadie desconoce que los suelos fueron desecados por la acción reparcelatoria y urbanizadora que el comerciante e industrial Máximo Agirre cuando, fruto de la desamortización de Madoz,  se hizo con dichos suelos y los habilitó para desarrollar los inicios de los actuales barrios de Santa Ana e Ibaiondo en Getxo y Leioa (ambos municipios tienen sendas calles con el nombre del caballero), e implementar un centro de ocio y turismo que quiso promoverr a modo de población de baños en Areeta, para lo que además, se promovió el ferrocarril (que unió Bilbao con Areeta primero y con Algorta y Plentzia, después). Y todo ello completado con la canalización de la Ría, las obras de acceso al Abra, el Puerto de Bilbao (por parte de Evaristo de Churruca), así como el Puente Colgante (obra de Alberto Palacio). 

También en este caso habrá que decidir, en el inmediato presente ya, entre qué destino dar a estos suelos y como mejor recuperarlos para su uso y disfrute. Habrá tiempo para hacer propuestas alternativas, pero ¿también en este caso han de ser las instituciones quienes los compren y costeen su regeneración?

Reductio ad absurdum

A veces suele ser bueno utilizar lo que se denomina la técnica de la reducción al absurdo para analizar la idoneidad de una propuesta. Voy a intentar hacer un ejercicio de ello. Supongamos que, en un tiempo, ciertamente lejano, tres centros educativos ubicados en diversos parajes leioaztarras, ninguno de los cuales puede decirse que sea ni céntrico, ni urbano, perdieran su sentido y se planteara qué poder hacer con ellos y sus suelos. Digamos que son los colegios Askartza Claret, Irlandesas o la misma EHU-UPV. ¿Alguien diría seriamente que las alternativas a elegir sería que los actuales propietarios de esas infraestructuras y suelos, se resignaran a no hacer nada con ellos y promover activamente que la naturaleza, alterada en los tres casos propuestos en los años setenta del siglo pasado (como el Convento de las Dominicas), volviera a colonizarlos y así restituir los parajes naturales perdidos? Porque también fueron extensos y verdes praderas, pastizales y zonas naturales. Y bien, puestos a reducir al absurdo, de hacerse algo así, ¿quién debería pagar todo ello? ¿Las instituciones y los presupuestos públicos?    

Pues no es algo muy distinto lo que ahora ocurre con el convento de las Dominicas y sus suelos situados no muy lejos, además, de Askartza, Irlandesas y la UPV.